Restaurant

La villa de Altea, es por excelencia, santo y seña del eterno mediterráneo. Lo atestiguan los innumerables artistas plásticos, poetas, músicos y creadores que han glosado sus encantos, su luz y una forma de vida milenaria.

En una de sus partidas más hermosas en la L’Olla, aparece L’Olleta Chiringuito, sobre sus aguas, entre pinos, y con campanarios por vecinos.

Las inmejorables vistas, la sierra del Albir por el eterno sur, el Morro Toix y el Peñón de Ifach por el este, Aitana y Bernia amparando el norte, protegen su más preciado símbolo, L’illeta, acunada entre la espuma marina.

Estas son las vistas a contemplar, saboreando sus tapas, sus pescados y los esenciales arroces, regados con sus famosos vinos, que desde la terraza de l’Olleta Chiringuito disfrutaran de sus placeres inolvidables.